Muchas veces vivimos la vida, el trabajo y el entrenamiento con mucha intensidad, a veces con mucha garra y mucho amor. Luchamos hasta el final, dejamos todo, perseveramos lo más que podemos y eso es muy bueno. Pero también es muy bueno dentro de esa vorágine de cosas que hacemos intentar escuchar al cuerpo y a nuestras conductas, y aprender a valorar sus sonidos.
El cuerpo nos habla de muchas maneras, dentro de esas maneras de hacerse notar está la lesión, generalmente la lesión es la única vez que realmente lo escuchamos y frenamos la vorágine, lo peor de todo es que cuando se lesiona el tiempo para recuperarse o para ir al médico aparecen, lo que implica que uno en realidad estaba desordenado y no sobrepasado.
Pero otras veces nuestro cuerpo nos da pistas de que algo sucede, tanto a nivel físico como a nivel psicológico y espiritual, ahí es cuando tenemos que estar atentos. Dentro de esas "pistas" contamos con que muchas veces el cuerpo se pone ansioso y nos pide comida, nos pide que llenemos el tanque de todo lo que encontremos en la heladera y así nos tiene 2 o 3 días hasta que nos damos cuenta que algo anda mal y empezamos a buscar nuevamente esa homoestasis tan preciada.
Otras veces es el EGO el que no quiere escuchar y solo se interesa por "cumplir" con todos los entrenamientos, con todas las actividades laborales "creyendo" que si hace todo va a estar bien, y muchas veces ese exceso de agenda es una forma más de escapar de algo que nos preocupa o nos tiene a maltraer.
El EGO nos domina y nos propone metas e ideas irreales que solo llenan su vacío por un rato, hasta que después de un tiempo nos damos cuenta que todo eso que hicimos no lleno nada, y solo fueron parches que estiraron cierta agonía tan solo un rato más.
La clave es permanecer atento a los pensamientos que se nos meten en la cabeza y que no tienen que ver con lo que queremos y con lo que somos...otra veces hay que estar atento a los mensajes del cuerpo, que sabiamente nos avisan que algo anda mal. Escuchar implica escucharse, entrenar sin música alguna vez, no decir todo que sí en el trabajo, tenerse paciencia y darle tiempo a la inteligencia y a la voluntad de procesar las ideas y tomar decisiones. Cuando estemos acelerados, cuando creamos que algo que vamos a hacer en el futuro nos va a traer más felicidad, ahí es cuando tenemos que frenar y pensar un poco, porque significa que no estamos en el ahora y nos fuimos al futuro, y que estamos perdidos en el proceso, pensando que el resultado es lo que nos va a saciar, cuando en realidad lo que sacia es estar contento y firme en lo que uno hace, soñando con un futuro esperanzador pero sabiendo que lo que toca es el paso de hoy.
Ernesto GG
No hay comentarios:
Publicar un comentario