lunes, 28 de marzo de 2011

Una experiencia de vida

En 2008, en plena temporada de rugby me encontré con mi entrenador para saber qué era correr un Ironman, qué necesita saber y a qué me sometía si me ponía a entrenar.

Su respuesta fue tajante: Es un estilo de vida. Tu vida, tu día pasa por el entrenamiento y todo lo necesario para entrenar, esto es: comer sano, dormir, descansar, pensar siempre en el entrenamiento.
Fueron 17 meses de entrenamiento, 17 meses de dedicación casi exclusiva a entrenar. Pero la realidad es que el entrenamiento para los que somos amateurs es lo que queda en segundo lugar. En primer lugar tenemos que trabajar y estudiar, es así. Y hay más, familia, novia, amigos, problemas, conflictos...
Son 17 meses..., 20..., 25... y hasta muchos años de entrenamiento lo que te lleva a vivir la experiencia de Ironman, porque la experiencia la empezás a vivir cuando tomás la decisión, la carrera la corrés todos los días. Si te tocan 6 km corriendo o 25 es anecdótico, porque el secreto está en hacer lo que toca cuando te toca, y eso lo dice el entrenador, y a eso hay que obedecer.

¿Cuántas veces me replanteé todo? Miles. ¿Qué hice? Escribí, reflexioné, y busqué respuestas. Me dediqué a buscar cuál era el sentido de lo que hacía, hacia dónde estaba yendo y qué quería lograr con el Ironman. Aprendí a perdonarme un mal entrenamiento, aprendí a motivarme cuando hace frío, aprendí a visualizar una posible llegada cuando corría. Cuando uno tiene que entrenar hoy, mañana, ayer, el fin de semana y así día tras día y mes tras mes lo único que uno tiene y lo único que importa es el hoy. Solía escribirme y pegar en la pared: Hoy. Un entrenamiento, este entrenamiento. Una comida, esta comida.
Aceptar la imperfección, para no quemarse ni lesionarse. Ajustar el plan al tiempo que uno tiene, si no hay más tiempo no lo hay, punto. Escuchar al cuerpo. Correr por placer, sin pulso, sin tiempos, sólo correr. ¿Me sirve pensar en que el próximo domingo se casa un amigo y no puedo entrenar?, ¿me lleva a algún lugar pensar que hace 3 días que llueve y no me subí a la bicicleta?, la respuesta es No. No me lleva a ningún lado pensar en el ayer o en próximo fin de semana, sólo puede hacer algo con el hoy, sólo hoy, este entrenamiento, este día, esta comida...

Correr el Ironman es una gran experiencia, es un encuentro con uno mismo, sacás lo peor tuyo y lo mejor, tus lados más oscuros y tus mejores virtudes, tus valores te llevan a siempre dar un poco más, a siempre saber que podés esforzarte más.
¿Si tardo 15 horas y media, si llego 1480? Qué importa, nadie te quita las horas subido a la bicicleta con los dedos de los pies helados y un viento que te seca la cara, las salidas de la pileta con el pelo mojado en pleno invierno y las corridas bajo la lluvia, todo eso es tuyo, tuyo y de tu familia que te banca, eso es el Ironman.
La única forma de vivir la experiencia es empezar, con un entrenamiento, sólo uno. Un entrenamiento, este entrenamiento, una comida. Espero que se animen a empezar.

1 comentario:

  1. el primer comentario.. qué bien resumido que esta! ojala algun dia pueda experimentar algo parecido. muy bueno el blog ernesto, espero que me sirva tambien para motivar mis entrenamientos, jaja. te mando un abrazo. MLL

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